Mamá y peque del revés, maternidad

29 abril, 2016

Madres de corazón y alma

Sonia Hermida

En el mundo del revés no celebramos los Días de Nada así que hoy, un día cualquiera de una vida cualquiera, de una madre cualquiera... Va por ustedes, madres del mundo, madres de corazón y alma, va por tí, porque la clave está en equivocarse, en caerse para volver a levantarse, en mirarles a los ojos con amor y respeto, abrazarles y seguir adelante. O eso me parece a mí, pero no me hagas mucho caso.

Para ti, tengas la edad que tengas, la religión, las creencias, el estilo educativo o los gustos que tengas, para ti que acabas de coger a tu hijo en brazos por primera vez y para ti que ya tienes que mirar a los ojos de tus hijos levantando la vista porque te sacan un palmo. Va por ustedes, por todas y cada una de vosotras, madres de corazón y alma, las que os levantáis con ojeras de preocupación y felicidad cada mañana.

*Las que os levantáis cinco o seis veces en medio de la noche con la legaña permanente para abrazar y alimentar al peque.

*Las que dormís con los peques en la cama para que toda la familia pueda dormir un poco.

*Las que lloráis en las esquinas de frustración cada quince días porque no conseguís ni la mitad de lo que habíais soñado para el día a día de vuestros hijos.

*Las que les dáis el pecho frente a las miradas críticas y la incomprensión de muchos porque «ya no tiene edad para tomar teta».

*Las que les distéis o dais el biberón porque decidisteis con todo vuestro amor que era lo mejor o no tuvistéis otro remedio que hacerlo.

*Las que decidís escoger a un niño feliz antes que una casa limpia o una vida perfectamente ordenada.

*Las que, por mucho que lo intentéis no conseguís evitar estar pendientes de todos y cada uno de sus movimientos e incluso de su respiración, de día y de noche.

Mamá y peque del revés, maternidad

Foto de Olladas Paos

*Las que preferís dejarles su espacio para que se exprese y explore un poco en soledad.

*A las que descubrís que podéis tener un millón de profesiones sin haberlo sospechado nunca antes y en unos meses os convertís en psicólogas, educadoras, médicas, productoras audiovisuales, fotógrafas, peluqueras, inventoras, investigadoras de mercado, decoradoras...

*A todas las que habíais jurado y perjurado que cuando tuvieséis hijos no hablaríais de ellos todo el día y después os habéis tenido que comer vuestras palabras con patatas.

*A las que decidistéis que tener hijos sería sólo una parte maravillosa de vuestra vida que completaría el resto y habéis conseguido mantener vuestra palabra (no sin amplias dificultades).

*A las madres diversas, porque ninguna somos superheroínas por mucho que nos lo digan y repitan en mil foros, pero todas, absolutamente todas, hemos tenido que lidiar como buenamente hemos podido con obstáculos que nadie querría encontrarse en su camino y mucho menos en el de sus hijos. Porque hemos añadido a esa lista de profesiones maternales las de fisioterapeutas, logopedas, estimuladoras, abogadas, psicopedagogas, educadoras sociales, coordinadoras de equipo y relaciones públicas, entre muchas otras.

*A las que tenéis que responder día sí y día también a la pregunta de: «¿es bueno/a?», «¿se porta bien?» Y conseguís mantener la calma y no responderles algo como «Pues de momento no ha participado en ninguna trama de corrupción ni ha acuchillado a nadie, no».

*A las que os preguntáis qué harán en su primera salida de noche o en su piso de soltero/a, en su primer trabajo remunerado o en su primera cita y, de paso, no dejáis de enviarle vibraciones positivas.

*A las que tratáis de acercaros a ellos/as y que sepan que siempre estaréis ahí cuando no quieren estar cerca de nadie, cuando creen que el mundo no les entiende y que nunca tendrán amigos.

*A las que, en realidad, ni siquiera les habéis parido, pero sois sus madres de corazón y alma.

Mamá y peque del revés, maternidad, mamá ayuda a caminar a Iago

Foto de Francisco Ares

A ti, a todas y cada una de vosotras, no os voy a desear feliz día porque eso no serviría para mucho, ¿verdad? A ti te digo que lo estás haciendo bien, que si lloras y sufres es porque es parte de la vida. Es muy necesario y sano, a veces, te lo aseguro.

Que de donde te encuentras cuando crees que has sido muy mala madre, que no has conseguido conectar con tus hijos o que, simplemente, no tienes NI IDEA DE QUÉ HACER, de ese sitio se sale. Porque sí sabes qué hacer, y si no se te ocurre nada, improvisas, como hacemos todas.

Porque, querida amiga, las mamás que escribimos un blog somos igual de imperfectas que tú, incluso, diría, que muchas somos mucho más imperfectas que tú, seguramente, pero todas tenemos un denominador común, sea cual sea nuestro estilo educativo o de crianza:

Ponemos todo nuestro empeño en que nuestros/as hijos/as sean felices. En que sean PERSONAS (que no es una palabra menor) en que aprendan a convivir y desarrollarse felizmente en ese futuro incierto al que tanto tememos.

Porque yo misma, querida amiga, muchas veces, me siento un fraude. Porque yo también lloro por las esquinas, me derrumbo una y mil veces, agoto mi paciencia otro millón de veces y creo que voy a tirar la toalla. Porque yo pienso también muchas veces con qué derecho escribo nada sobre maternidad cuando cometo tantos y tantos errores todos los días, todas las semanas, a todas horas. Pero entonces me doy cuenta de que nadie tiene la receta perfecta pero ahí está la clave, en caerse para volver a levantarse, en buscar la luz al final del túnel, en mirarles a los ojos con amor y respeto, abrazarles y avanzar siempre junto a ellos.

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